Mostrando entradas con la etiqueta Fabian Cancellara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fabian Cancellara. Mostrar todas las entradas

Evans culmina la temporada en Mendrisio

lunes, 28 de septiembre de 2009

27 de Septiembre, Arueda.com

La situación en la que Cadel Evans tomaba hoy la salida en el Mundial de Mendrisio era de desesperanza. Su gran objetivo de la temporada, el Tour de Francia, fue un chasco: después de un inicio poco prometedor, acabó por hundirse para finalizar en la anónima posición número 30. La Vuelta donde podía desterrar aquellos fantasmas la terminó tercero, buena actuación que generó una duda que incluso podía resultar resquemor: ¿qué habría pasado si no hubiera pinchado en Monachil, perdiendo un minuto en la cima de Sierra Nevada? De nuevo un fracaso, aunque menor que el anterior. Llevaba un año de decepciones e incluso de lágrimas. Hoy las ha enjugado todas con un trapo arcoiris.

Conseguir la victoria ha sido un pequeño galimatías para Evans, como por otra parte también lo era para la quincena de corredores que llegaban con opciones de victoria a la última vuelta. No sólo se trataba de fuerza, que también, sino de una adecuada lectura táctica de una carrera que había quedado oscura e imprevisible, bajo el dominio de la superioridad numérica española (representada con cuatro corredores) y el inenarrable vigor de un Fabian Cancellara que inspiraba auténtico terror a los grandes favoritos como Damiano Cunego, Alejandro Valverde ó Philippe Gilbert. El mejor marcaje sobre Espartaco, sin embargo, lo realizó el asturiano Samuel Sánchez, el único capaz de mantenerle el pulso en los descensos.

Hasta este punto, el Mundial había seguido el guión típico de un Mundial. De inicio, una fuga de diez corredores que formaban parte de equipos menores, tales como Mehels (Letonia), Kvasina (Croacia) ó un Stangelj (Eslovenia) que fue capaz de mantenerse en cabeza hasta la penúltima vuelta. Sólo un ciclista se saltaba esta norma, el poderoso sprinter alemán André Greipel, que decidió quemar sus naves desde lejos ante la imposibilidad de lucir en la parte final por la dureza del recorrido.

A mitad de carrera se formó un corte peligroso que anunció el inicio de la batalla. Una veintena de corredores se situaban entre el pelotón, con Tom Boonen (Bélgica), Kim Kirchen (Luxemburgo) y el campeón del mundo saliente Alessandro Ballan (Italia) como hombres más destacadas. España iba bien representada, con Joaquín Rodríguez, Juanjo Cobo y Carlos Barredo aguardando dándole al equipo la presencia pertinente. Fue la Italia de Ballan quien más apostó por el corte, sacrificando a valiosos gregarios como Paolini, Scarponi y Visconti para la quimérica causa de que esa fuga fuera la buena. El seleccionador transalpino, Franco Ballerini, no jugó bien sus cartas en ningún momento a pesar de la ayuda prestada por Paolo Bettini en calidad de asesor.

Llegados a la penúltima vuelta, el corte de Ballan seguía caminando entre demarrajes varios. Italia había quemado ya sus naves, no había acuerdo y la fuga iba al pairo. Dos hombres destacaban entre los de cabeza: el esloveno Stangelj por su combatividad y el español Purito Rodríguez por su inmensa fuerza. Por detrás, el trabajo incomprensible de Bielorrusia era continuado por Juanma Gárate y Dani Moreno. Pero el remate llegaba en el paso por el primer repecho de los dos que componían el circuito, cuando el tremendo Cancellara dinamitaba la carrera demarrando sentado; a su rueda, todos los favoritos. Se neutralizaba así a los fugados, quedando un grupo de unas veinte unidades en cabeza.

El galimatías estaba planteado. Italia no lo supo aclarar y volvió entonces a jugar torpemente sus bazas. Ballerini contaba con cuatro hombres en cabeza además de su líder Cunego, y optó por hacerlos trabajar en cabeza. El resultado no pudo ser más desalentador: al final del segundo repecho Cunego ya se había quedado solo. Rodeado de enemigos que atacaban en falso, sin convicción, siempre con un corredor español a rueda y mirando a Cancellara para ver cuándo decidía acelerar. El suizo tomó la iniciativa en el descenso, pero Samuel Sánchez le siguió, secándolo y provocando que el intento quedara en agua de borrajas.

El siguiente ataque corrió a cargo de Vinokourov y sí tuvo éxito. El kazajo abrió hueco, llegó en cabeza al último paso por meta y por un momento pareció tener alguna opción de victoria. Pero todo se abortó cuando el ruso Alexandr Kolobnev, un corredor que se crece en las citas que se disputan por selecciones, demarró y le rebasó; Vinokourov claudicó, terminando 26º en meta. Un contraataque de Cancellara, verdadero juez de la carrera, capturaba a Kolobnev y seleccionaba el grupo de favoritos. Quedaban en cabeza nueve hombres: los mencionados Cancellara y Kolobnev, Cunego, Gilbert, Breschel, Evans y los españoles Sánchez, Valverde y Rodríguez.

El galimatías se complicaba para todos, España partía con ventaja para resolverlo. Sólo hacía falta clarividencia, conseguir un corte donde entraran uno de los dos hombres rápidos del combinado español, Valverde ó Sánchez. Pero no hubo lugar, porque el primer corte que se formó fue el bueno. En la bajada del primer repecho atacó una vez más Kolobnev, que se llevó a rueda a Joaquín Rodríguez y a Cadel Evans. El australiano, una vez llegados al segundo repecho, aprovechó un momento de dudas para marcharse. Hacia la victoria. Recorrió siete kilómetros triunfales hasta hacer su entrada en meta, mientras Kolobnev y Rodríguez perseguían. Mientras los favoritos esperaban que un nuevo arreón de Cancellara les llevara hasta la cabeza. Cuando este tuvo lugar, en el descenso y una vez más con la única compañía de Samuel Sánchez, era demasiado tarde.

Evans entró en meta sentado. Tranquilamente incrédulo, saludó un poco con el brazo derecho al público. Después besó su anillo de boda, que siempre lleva colgado al cuello cuando compite. Veintiocho segundos después, arribaban Kolobnev y Rodríguez, batiendo el primero al segundo y subiendo su cotización ambos gracias a sendas medallas de plata y bronce. A su estela, Samuel Sánchez llegaba cuarto tras remachar a un Cancellara que fue el más fuerte pero pagó ser la rueda más vigilada. El gran favorito, Alejandro Valverde, se clasificaba noveno, seguramente lamentando haber desperdiciado una ocasión casi irrepetible de llevarse el maillot arcoiris. Sólo hubiera hecho falta una mejor lectura táctica de la carrera...

Una vez más, España se marcha del Campeonato del Mundo lamentándose. A pesar de haber sido el combinado más fuerte, la toma de decisiones alejó el oro de las vitrinas nacionales. Para el aficionado al ciclismo, sin embargo, nada más lejano del lamento. El espectáculo vivido hoy ha sido excepcional, el colofón de una temporada ciclista bastante mejor que las anteriores. Para Evans, el Mundial de hoy ha sido la manera de resarcirse de las dudas y las críticas y conseguir el premio que su cambio de actitud en carrera merece.

"Podemos completar una Vuelta excelente"

domingo, 13 de septiembre de 2009

Entrevista a Bjarne Riis
13 de Septiembre, Arueda.com

Fue un capo del ciclismo mundial cuando estaba subido en la bicicleta. Ahora, algo más de diez años después de haberla colgado, lo sigue siendo. Como ciclista, Bjarne Riis (1964, Herning-Dinamarca) fue uno de los corredores más destacados de la década de los noventa. Formó parte de la segunda línea mundial hasta que en 1996 ganó el Tour de Francia, destronando al gran Miguel Indurain y con un superclase como Jan Ullrich a su servicio. Sin embargo, esta victoria estará siempre en entredicho por el equipo donde estaba enrolado, aquel Telekom del cual parte de la plantilla ha confesado el uso sistemático de EPO en aquel tiempo.

Riis es actualmente el propietario del equipo Saxo Bank, antiguo CSC, uno de los mejores equipos del mundo. De él dependen los destinos de corredores tan conocidos como Fabian Cancellara y los hermanos Frank y Andy Schleck. Ese es su poder teórico. El fáctico para formar parte de los grandes grupos de fuerza del ciclismo mundial es aún mayor. Tuvo la deferencia de atendernos el pasado sábado 12 en la salida de la Vuelta a España en el pueblo almeriense de Berja.


¿Cómo va la Vuelta para el Saxo Bank?
Bien. Tuvimos un inicio muy bueno con Fabian Cancellara, ganando el prólogo y la contrarreloj y vistiendo una semana el maillot oro. Hasta ahora, el balance es positivo.

Las expectativas del equipo para la general con Jakob Fulgsang, sin embargo, no han llegado a colmarse.
Realmente no, porque tuvo una mala caída en Bélgica y eso contrarrestó su buen momento de forma. Ahora mismo está recuperándose y esperamos que esté al cien por cien para la tercera semana.

Fulgsang es una de las grandes promesas del ciclismo internacional. ¿Cómo lo ves en el futuro?
Creo que es un chico fuerte, puede hacer cosas importantes en las grandes vueltas dentro de unos años.

¿Lo ves en el podio de una gran vuelta? ¿Incluso ganando?
Es muy pronto para decirlo. De cualquier manera, tiene un potencial enorme.

Siguiendo con ciclistas de tu equipo, ¿cómo va a llegar Cancellara a los Campeonatos del Mundo?
Bueno, hoy [por el sábado] es su último día en carrera y su preparación aquí ha sido satisfactoria. Ahora volverá a casa, se recuperará durante unos días y después hará entrenamientos específicos para la cita. Estará en plena forma en Mendrisio.

La gran decepción de la Vuelta para tu equipo ha sido, sin duda alguna, la actuación de los hermanos Schleck.
Andy estaba enfermo y cuando uno está enfermo debe parar; más teniendo un objetivo como el Mundial tan cerca. En cuanto a Frank, sabíamos el problema que arrastraba en la rodilla, podría haber continuado forzando pero preferimos que se retirara para pasar por el quirófano. De hecho, se operó el viernes.

Hablando de Andy Schleck, el semanario Meta2Mil publicó en su edición de esta semana que la noche antes de su retirada salió de fiesta...
¿Tú los crees?

No sé si creerlos. Meta2Mil no suele aventurarse con rumores polémicos, y cuando lo hace casi siempre lleva razón.
No los creas. No es cierto.

¿Por qué iba Meta2Mil a mentir acerca de Andy, sin ningún motivo concreto?
Esa es exactamente mi pregunta.

¿Cómo sería esta Vuelta perfecta para el Saxo Bank?
Creo que ganar una etapa en la última semana completaría una Vuelta excelente para nosotros, y para ello trabajaremos. Hemos tenido bastante presencia en esta carrera, para mí las cosas han ido bien.

¿Veremos a Matti Breschel prodigarse en los esprints de la última semana?
Sí, cada vez se está encontrando mejor y creo que le veremos luchar por la victoria en alguna que otra etapa.

¿Cuál es el balance de tu equipo esta temporada?
Creo que podemos estar contentos. Somos un equipo fuerte, hemos tenido buenos resultados. Hemos tenido mucha presencia en las clásicas, así como en el Tour e incluso en la Vuelta. Estuvimos bien desde el principio, somos un equipo que hace buenas actuaciones durante toda la temporada. El balance es, en definitiva, es muy bueno.

Saxo Bank es uno de los equipos más potentes del mundo. Una muestra fueron los Juegos Olímpicos, en cuya carrera en línea tres de los seis primeros fueron corredores del equipo. Te sentirías orgulloso aquel día…
Sí, sin duda. Siempre es un motivo de orgullo ver a tus chicos arriba.

Por último, de cara a 2010, ¿habrá algún refuerzo más aparte de los ya anunciados de Laurent Didier y Jonas Jörgensen?
Sí, tenemos un par de corredores con los que estamos hablando. Sin embargo, no es oficial aún y no se puede decir nada.

El nuevo La Vie Claire avasalla en la CRE

martes, 7 de julio de 2009

7 de Julio, Arueda.com

Había dudas en torno a cuál sería la actuación del equipo kazajo en esta contrarreloj por equipos. Había dudas, en especial, en torno a cuál sería el feeling entre sus hombres después de la sorprendente etapa de ayer, donde Armstrong se filtró en un corte junto a Zubeldia y Popovych y consiguió una renta de cuarenta segundos más valiosa en el plano moral que en el deportivo. Valiosa, especialmente, con respecto de un Contador que se perfilaba víctima real del movimiento realizado desde el coche del director Johan Bruyneel, que por otro lado fue impecable tácticamente.

En la prueba de hoy, sin embargo, todo ha sido diferente. Los nueve hombres de Astaná han dado lo máximo de sí mismos, desmintiendo cualquier mal ambiente en el equipo. Grégory Rast y Dimitri Murayev se cortaron antes de la mitad de la carrera, sus compañeros son de un nivel mucho más alto que ellos, meros gregarios. El resto rodaron a una velocidad endiablada: Paulinho, Zubeldia, Popovoych, Leipheimer, Klöden. Contador. Y, sobre todos, Armstrong. El americano dio toda una exhibición. Sólo le faltó la guinda del maillot amarillo, que mantuvo por centésimas el poderoso suizo Fabian Cancellara.


Una CRE nunca vista en el Tour

El recorrido de la contrarreloj por equipos se las trajo. El propio Lance Armstrong lo avisó en su Twitter hace una semana: “olvidad todos vuestros pronósticos, esta CRE es totalmente diferente”. No pudo acertar más. Lejos de ser un trazado típico, con anchas carreteras llanas donde las mejores escuadras pudieran desplegar toda su potencia, la ruta estuvo sembrada de encerronas, repechos ratoneros, calzadas estrechas y, sobre todo, curvas peligrosas. Una en especial, a los pocos metros de salir, causó varios estragos: en ella se fueron al suelo Bingen Fernández (Cofidis), Allesandro Ballan (Lampre) y Denis Menchov (Rabobank), que perdió en meta otros 2'20” que le sitúan en la general con cuatro minutos de desventaja casi insalvables si hablamos de pelear por el amarillo.

Los primeros en salir fueron Caisse d'Épargne y Katusha, buenas escuadras con grandes rodadores que marcaron referencias muy válidas; no en vano, fueron séptimo y sexto al final. Tardaron mucho en batir sus tiempos; los pupilos de Eusebio Unzué en particular realizaron una CRE de más a menos que les valió ser los mejores en el primer punto intermedio de la prueba al final de la jornada.

Algunos favoritos, decepcionantes

Liquigas fue la primera en batir a Caisse y Katusha. Antes, todas las actuaciones habían sido decepcionantes: la ya comentada de Rabobank o la del Silence – Lotto de Evans, donde el australiano estuvo demasiado solo y nervioso perdiendo 2'36”, fueron paradigmáticas. La excepción a la regla de la decepción fue el Cervélo de Carlos Sastre, que perdió unos dignísimos 1'38” para acabar octavo en la CRE.

Después de que los italianos de Liquigas se pusieran los primeros (acabarían cuartos a 58”) llegó Euskaltel, otra sorpresa agradable. Cimentados en el voluntarioso Mikel Astarloza, los vascos marcaron un meritorio tiempo que les sirvió para acabar décimos a 2'10”. Tras ellos llegó un Garmin desatado que, con una táctica rudimentaria de ir a tope desde el principio, acusaron quedarse con los cinco hombres mínimos para la toma de tiempos del equipo demasiado pronto; aún así, batieron a Liquigas. Luego, sin embargo, se vieron derrotados por 18” ante el potentísimo Astaná y, tal vez, comprendieron que fue demasiado prematuro dejar atrás a Danny Pate sin haber recorrido ni siquiera diez kilómetros.

Todos los equipos contra el nuevo La Vie Claire

Quedaban tres, los tres máximos favoritos. Columbia acusó su portentosa etapa de ayer, donde cortaron al pelotón a voluntad, y cedió casi un minuto. Astaná marcó distancias de una manera excepcional. Saxo Bank, por su parte, echó mano de Cancellara. Se podría decir, sin exagerar, que la 'locomotora de Berna' hizo casi un tercio de la CRE encabezando a su equipo; gracias a ello mantuvo el maillot amarillo por escasas centésimas. También fue trabajo colectivo, sacrificio en favor de los hermanos Schleck y de él mismo.

Todo es poco para contrarrestar al mayor arsenal de talento ciclista desde los tiempos de La Vie Claire, aquel equipo que reuniera en su plantilla a Hinault, Lemond, Hampsten, Bauer, Rutimann y Barnard. Se podría decir, sin exagerar, que no le tiene nada que envidiar este Astaná de Armstrong, Contador, Klöden, Leipheimer, Popovych y Zubeldia. En 1985 y 1986, aquel legendario equipo firmó sendos dobletes en la general final del Tour. ¿Llegará este Astaná tan lejos, o se dividirá por el camino por la lucha de egos?

Bert Grabsch, crítico, contrarrelojistas

jueves, 11 de junio de 2009

Hoy ha ganado la etapa del Dauphiné Liberé el ciclista del Team Columbia Bert Grabsch. El heredero directo de aquel mítico dúo de especialistas que terminara sus días en Gerolsteiner, Michael Rich y Uwe Peschel, "justifica su estatus de campeón del mundo" según Cyclingnews. Viendo los rivales, la verdad, yo no iría tan lejos: Cadel Evans es un vueltómano, David Millar un corredor de segunda fila desde su 'affaire' de dopaje, Frantisek Rabon y Stef Clement aún se encuentran en progresión como para considerarlos rivales directos para el portador del maillot arcoiris.

El titular de la crónica de Cyclingnews toma otra dimensión si observamos el calendario de Bert Grabsch. Da la sensación de que el alemán lleva todo el año intentado justificar su campeonato del mundo. Vuelta al Algarve, Vuelta a Murcia, Tirreno - Adriático, Critérium Internacional, Tres Días de la Panne, Cuatro Días de Dunkerke, Vuelta a Baviera, Dauphiné Liberé. Cinco meses de temporada, los cinco meses compitiendo, y siempre en el mismo de carrera salvo excepciones como Qatar, Mallorca y algunas clásicas: vueltas pequeñas con una contrarreloj individual programada. Hasta hoy no había ganado ninguna de esas ocho contrarrelojes, en todas había encontrado alguien mejor o en mejores condiciones ante el cual salir derrotado.

La situación, la verdad, es un poco desoladora si tenemos en cuenta que no hablamos de un ciclista que esté buscando su sitio, ni siquiera de un especialista cualquiera: se trata del campeón del mundo en la lucha contra el cronómetro. No es lógico que ocho corredores distintos le derroten en el terreno donde, teóricamente, es el mejor. Tampoco sería justo considerar el entorchado que se adjudicó el año pasado en Varese fue un mero golpe de suerte, más bien de falta de competencia real. Grabsch ha sido siempre un ciclista consistente, pesado, de los que desarrolla una potencia terrible en cada pedalada; por poner un ejemplo, ganó la famosa y denostada contrarreloj de Zaragoza de la Vuelta 2007. Pero poco más. Entonces...

Bert Grabsch es el campeón del mundo contrarreloj con el perfil más bajo de la historia. Desde que esta modalidad posee un campeonato del mundo propio y oficial (olvidamos el oficioso GP de las Naciones), Agrigento'94, todos los ganadores han sido ilustres vueltómanos o especialistas de relumbrón: Ullrich, Jalabert, Boardman, Indurain. Incluso Honchar o Botero. Sin embargo, desde 2002 la concurrencia, el nivel, fue bajando.

Ejemplo de ello son los tres títulos conquistados por Michael Rogers, el primero indirectamente heredado del positivo de David Millar. En ellos, sólo el de 2005 tiene un podio relativamente deslumbrante, con el australiano flanqueado por Iván Gutiérrez y Fabian Cancellara. Después, en 2006 y 2007 Fabian Cancellara se llevó el arcoiris sin demasiada oposición. El año pasado, ni la locomotora suiza tomó la salida y Grabsch se impuso al semidesconocido Svein Tuft y David Zabriskie. Tras ellos, buenos nombres como Leipheimer, Larsson ó el proyecto Tony Martin.

Sin embargo, queda un cierto regusto amargo. ¿No hay mejores contrarrelojistas? ¡No! No los hay. Al menos, no los hay interesados en participar en el campeonato del mundo de la especialidad. Aunque el pasado fuera año olímpico, lo de menos sería esperar que los mejores especialistas tomaran parte en la prueba. Otro cantar es que ahora mismo no haya demasiado especialistas de verdad, y ese es el objetivo de todo.

El mejor especialista de la actualidad es Bert Grabsch. Le discute el título Fabian Cancellara. El resto, los nombrados en este artículo penco o bien son de nivel más bajo (Rogers, Millar, Zabriskie, Larsson, Bodrogi, Iván Gutiérrez), o bien son un mero proyecto (Clement, Martin)... o bien son vueltómanos cuya virtud en cronos radica en la multilateralidad de su preparación (Leipheimer, Evans, ¿Contador?).

¿Se estarán perdiendo los contrarrelojistas puros?

Un par de ideas ó impresiones

sábado, 11 de abril de 2009

Llevo un tiempo de negación creativa absoluta. Ab-so-lu-ta. La vida, lo saben aquellos que han leído mi Facebook, me tiene a maltraer últimamente. He seguido con cierto desinterés la Vuelta al País Vasco, he pasado de algunas competiciones y, sobre todo, me he olvidado de escribir. Sin embargo, llevo una semanita 'más mejor' y he recopilado algo de impresiones ó ideas sobre el ciclismo y demás.

Impresión ó idea número uno: qué progresión más silenciosa está teniendo Aitor Hernández. Ermuarra, seguramente por condiciones sea de los peores corredores de su equipo. Pero ha sabido sacar partido de una cualidad ausente en algunos de sus coequipiers: combatividad. Combatividad absoluta. En París - Niza se fugó en varias ocasiones, incluso vivió de cerca la cabalgada de Contador el último día. En País Vasco ha luchado por la clasificación de la montaña, ganándole la mano al final Rein Taaramae. A pesar de todo, dignísimo su papel.

Impresión ó idea número uno y medio: prácticamente olvidado Amets Txurruka. Un ciclista que me gusta muchísimo, de un estilo que me encanta: escalador, rapidillo, capaz de batirse el cobre con cualquiera gracias a un punto de descaro e "insolencia" que resultaba hasta delicioso. Sin embargo, desde aquel Tour de Francia de hace dos años donde subió al podio de París gracias a las coincidencias como justo premio a su combatividad, Amets ha ido bajando, bajando... El año pasado lo terminó casi en blanco, este año lo ha empezado en la misma dirección. Ojalá repunte, es un ciclista más que digno.

Siguiente impresión ó idea: Martijn Maaskant acaba mañana en el podio en Roubaix. Es un tapado de libro, la pasada edición fue cuarto partiendo casi desde la misma posición. Sus compañeros de pelotón no le toman en serio, creo que no he leído a ningún corredor apostar por él de cara a la victoria o siquiera al podio. Su gran problema es el equipo, que estará disuelto como un azucarillo antes de Arenberg. Su gran ventaja, aparte de ser el tapado, es haber preparado la carrera con un calendario ideal: inició en Qatar y Algarve, dos .1 donde se desentendió de la competición, cogió ritmo en Tirreno y lució en la Panne y Flandes.

Impresión ó idea número dos y media, seguimos hablando de calendarios. En este caso, de malos calendarios. Fabian Cancellara, ejemplo de cómo no preparar la carrera: se metió directamente en California, donde llegó con cierto nivel competitivo y se llevó el prólogo. Muy bien. Se retira pronto por una enfermedad, y eso le merma; de todas maneras, no era California el lugar donde empezar la temporada si su objetivo estaba en abril. Tirreno - Adriático fue un via crucis, no llegó preparado; luego ha tomado bríos en la Semana Internacional, no llegó a completar Flandes y en Gante - Wegelvem ya dejó ver cierto nivel. Mañana, seguro, se dejará ver; aunque veo difícil que en el Carrefour de l'Arbre esté en disposición de luchar por la carrera.

Impresión ó idea número dos y tres cuartos, el calendario de Cervélo. Les ha faltado un poco de... ¿experiencia? No sé qué decir, tampoco son recién llegados al ciclismo. Pero está claro que han resbalado poniendo a sus caballos negros a correr para ganar desde el mes de enero en Qatar. Llegan demasiado quemados, Haussler clama a los cuatro vientos que prácticamente no pueden más. Veremos qué tal se les da el Giro, prueba a la que Carlos Sastre va a llegar con un golpe de pedal similar al del pasado Tour; ojalá se le dé igual de bien.

Las Bielas de Flandes

domingo, 5 de abril de 2009

El Tour de Flandes es un Monumento, y las cosas en Flandes son, cómo no, monumentales. Pero dentro de lo monumental, lógicamente, hay más monumental y menos monumental. La victoria de Stijn Devolver hoy ha sido, sin duda alguna, muy monumental. Monumentalísima


1. Por un momento parecía que Quick Step fallaba. Había conseguido una superioridad numérica incontestable, configurando gracias a una buena táctica un grupo de siete en cabeza de carrera donde había tres de los suyos. Devolder, Chavanel, Boonen; los tres eran muy fuertes, sólo Pozzato parecía capaz de hacerles sombra. No nos engañemos: a Hoste le falta un punto para ganar (como a Flecha...), Quinziato es algo menos que un plebeyo entre los reyes de las clásicas y Marco Bandiera tenía suficiente con presentarse en sociedad de esa manera tan brillante.

Pero entonces Peeters resbaló, o pareció resbalar. Mandó a Chavanel, el más desgastado de sus tres gallos, con Quinziato por delante. En el grupo, mientras tanto, parón. Tal vez los más de treinta kilómetros restantes hacían más conveniente tirar durante diez en bloque, gastando un poco de fuerzas para a cambio eliminar a un buen número de rivales que se organizaba por detrás. El peligro de ello era hacerle la carrera al superclase Pippo Pozzato. El peligro de mandar por delante a Chavanel era aún mayor: que se formara un pelotón, como efectivamente se formó, y que este tirara hasta neutralizarlo. Eso no sucedió por poco... La dirección técnica de Quick Step supo arreglar el problema a tiempo, puso la venda antes que la herida y lo hizo bien. Podríamos hablar de suerte; sin embargo, eso sería despreciar las capacidades de Peeters. O tal vez las de Devolder.

2. Preben Van Hecke es un ciclista de medianías que hoy ha vivido el momento más brillante de su carrera hasta el momento. Reclutado por la estructura Lotto desde 2004, cuando participó en aquel bizarro experimento de Relax-Bodysol que sólo podía salir mal, evolucionó en un principio como si de un corredor de grandes vueltas se tratase. Sin embargo, llegó un punto donde se vio que sus cualidades para la escalada eran más bien limitadas y en el llano no se desenvolvía del todo mal: un cazaetapas menor de libro. Lotto debió pensar que Van Hecke no valía y, tras un 2007 decepcionante donde no dio continuidad a la línea ascendente que le llevó a ganar la Schaal Seels en 2006, le despachó.

¿Su nuevo lugar de acogida? La estructura Vlaanderen, que con el patrocinio de Totsport sigue sirviendo y servirá como trampolín a los jóvenes flamencos desechados por Quick Step y Silence. Allí se le orientó a las clásicas, género predominante en Bélgica, y allí se ha ido reencontrando consigo mismo. Hoy, de hecho, se ha encontrado consigo mismo envuelto en la lucha de los gallos, con los veinte o treinta grandes. Ha concluido que, con su talento más bien limitado, no iba a llegar muy lejos si seguía con ellos; así que al menos, pensó, ataco y me dejo ver. Vaya si se dejó ver: tras él saltó Devolder, y entre los dos llegaron hasta la rueda de Quinziato y Chavanel, cuya escapada agonizaba ante los tirones del pelotón.

3. Después vino el descontrol. Corredores de tercera fila siguieron el ejemplo de Van Hecke y atacaron, Quick Step metía un hombre en cada corte porque tenía corredores de sobra para hacerlo, como jugueteando. Los favoritos, sin equipo para trabajar la gran mayoría, se miraban esperando a que un arreón de Pozzato seleccionara de nuevo y dejara un grupo de cinco dispuesto a la entente y a relevar a tope hasta llegar a cabeza, aún a costa de llevar a Boonen a rueda. Nada de esto sucedía, la ventaja crecía... El desastre para los favoritos que no fueran de Quick Step.

Al paso por el Kappelmuur demarró un Flecha que se había mostrado débil y con su movimiento confirmó la sensación, aunque con la combatividad mostrada compensó su falta de fuerza. Pozzato, Gilbert y Boonen pasaron en cabeza del grupo, pero no tenían convicción; Pippo debería haber tirado, tenía piernas para ello aunque luego afirmase lo contrario en meta. Por delante Devolder daba el estacazo mientras Van Hecke cedía y Quinziato y Chavanel se miraban y tiraban y se miraban de nuevo. El final fue el esperable: Devolder ganó con gran ventaja respecto del resto, que llegó en pelotón con cerca de un minuto perdido. Del resto excepto de Haussler, que se empeñó en mostrarse como futuro candidato al triunfo y esprintó desde lejos para hacerse con el segundo lugar del podio.

4. Nombres. Tom Boonen fue clave para el éxito táctico de Quick Step al actuar de secante de un Pippo Pozzato al cual le faltó sangre en las venas para haber podido aspirar a algo más. Boonen puede apuntarse dos Tour de Flandes extras en su palmarés, ya que en ambos triunfos de Devolder fue el más fuerte sobre la carretera y se sacrificó tácticamente para propiciar la victoria de su compañero.

Cervélo, por su parte, me sigue dando la misma sensación de caballos negros que antes. Todos son más o menos buenos, han llegado cuatro (si contamos al caído Hushovd) entre los treinta del pelotón principal. Sin embargo, ninguno acaba de ser un 'top' que sale en la primera línea de favoritos, aunque Haussler haya explotado y dentro de poco se convertirá en hombre a seguir.

Más nombres. Un "¿qué hacéis aquí?" para tres corredores cuya entrada con los favoritos hoy en Flandes sólo se puede calificar como sorpresa: Alexandre Pichot (Bouygues Telecom), Assan Bazayev (Astaná) y Paolo Longo Borghini (Barloworld). Casos como Hoogerland, De Waele, los hermanos Scheirlinkx o el regresado Leukemans son, dentro de lo que cabe, más normales.

Por último, Fabian Cancellara. Yo tenía curiosidad por saber hasta dónde llegaría. Respuesta: Koppenberg. Pero no por fuerzas, realmente no se le había visto tan mal como parecía llegar. Esta vez fue la mala suerte en forma de cadena rota quien le apartó de la competición. Parece que al bueno de Fabian le ha mirado un tuerto; su manera de tirar la bicicleta después de la avería confirma el nerviosismo y malestar derivado de todo ello. Sin embargo, todo acaba cayendo por su propio peso; Fabian es algo más que un grande, y tendrá la oportunidad de demostrarlo... en el Giro

Quince momentos inolvidables

jueves, 23 de octubre de 2008

Artículo y fotos
23 de Octubre, Arueda.com
.

Las Bielas de los Juegos Olímpicos

domingo, 10 de agosto de 2008

La carrera de hoy ha sido de las que valen un año entero. Igual que algunos futboleros piensan que se puede resumir la temporada en sólo un partido, lo que se ha vivido en Pekín ha resultado ser el paisanaje completo del ciclismo mundial. Empezando por el dominio de Italia y España, que plantearon una carrera por parejas.

Sánchez, Bettini y, detrás, un sputnik


1. Ya lo admitía Paolo Bettini en sus declaraciones tras cruzar la línea de meta: "la táctica era yo con Valverde, y Rebellin con Samuel". Yo añadiría: Brusheghin con Sastre, Pellizotti con Contador y, por defecto, Nibali con Freire. Cada uno, también como en el fútbol, marcó a su par con relativa fiereza y realizó una labor prácticamente paralela, en parte porque tenían unas circunstancias paralelas. Así, Pellizotti y Contador llegaron muy justos de forma porque su preparación, casi exenta de competición, no fue la adecuada; Sastre y Brusheghin, mermados por haber corrido el Tour de Francia; Rebellin y Samuel, preparados silenciosa y adecuadamente, más el primero que el segundo; Bettini y Valverde, los grandes favoritos por cualidades y por estado de forma como ya demostraron batiéndose el cobre en San Sebastián.

Todo paralelo; España e Italia se alternaron a la hora de controlar una carrera que sabían suya hasta que llegaran los últimos treinta kilómetros. Ahí empieza la carrera, lo de antes ha sido simple castigo; podría compararse con el último tercio taurino y los dos primeros, dedicados casi únicamente a mermar al toro pero trascendentales a la hora de repartir los trofeos.

2. Finalmente, el marcaje dio sus frutos y acabaron en cabeza los mejores segundos espadas o 'tapados': Rebellin (Bettini), Sánchez (Valverde), Andy Schleck (Fränk Schleck), Michael Rogers (Evans) y Alexander Kolobnev (Menchov). Merece la pena centrarse un momento en el papel de los líderes de estos ciclistas...

Y es que los únicos que estuvieron de sobresaliente fueron Menchov y Evans. Ambos, sabedores de que su momento de forma no era el mejor tras la paliza para las piernas que supone todo un Tour de Francia, trabajaron con nobleza para sus dos teóricos lugartenientes. Valverde y Bettini, repletos de fuerza y moral, se concentraron en mirarse mutuamente como Narciso miraba al espejo y se quedaron embobados viendo su propio reflejo. Después atacaron en comandita para arribar, en un demarraje muy efectista y rebosante de clase, al segundo grupo. Fränk Schleck no tuvo tanta fuerza (ni tanta clase...) y se tuvo que conformar con quedarse en el grupo de detrás pensando que no debería haber venido. No debe ser fácil su situación: hace un mes era maillot amarillo y ahora se ve en la realidad de su condición, la de un gran ciclista (no un superclase ni un ganador) que tiene la mala suerte de tener un hermano aún mejor. Un hermano superclase que le puede coartar, opacar...

3. Ése mismo hermano fue el que dinamitó la carrera para, a la vez, mostrar sus carencias. Andy Schleck dejó a entrever que, como su hermano, adolece de punta de velocidad y de una cierta inteligencia táctica (esto último lo irá ganando con el tiempo, que Roma no se contruyó en un día). Se llevó consigo a Rebellin y Samuel, que se daban cuenta del chollo que era tener a un superclase dispuesto a todo por hacerse con una medalla. Sin embargo, Andy no acabó de darlo todo; los otros dos fueron demasiado listos y tampoco terminaron de adaptarse a la situación.

Rogers y Kolobnev, experto contrarrelojista el primero y todoterreno circunstancial el segundo, apretaron y estaban ya cerca de cazar cuando apareció el mejor ciclista del momento. Apareció Fabian Cancellara, que no es ni más ni menos que la versión ciclista (seguimos con el fútbol) del Ronaldinho de hace unos pocos años: sin límites, capaz de echarse un equipo a la espalda, trabajador cuando era realmente necesario, y con una clase sin fin. Ése es Cancellara, el que llevó a Rogers y Kolobnev hasta los tres grandes y les pidió, al menos, un último relevo simbólico antes del sprint.

4. Sprint atípico donde primero nadie quiso hacer el pardillo y llevar en carroza al resto. Por ello, en segunda instancia todos eran pardillos menos los dos que se sabían perdedores, Andy Schleck y Mick Rogers: el resto, cara al aire. Y, en tercera instancia, el pardillo fue un Kolobnev que se sintió demasiado fuerte y lanzó el sprint desde lejos, un auténtico suicidio en subida si no eres un superclase de talla mundial. Samuel ganó porque supo cogerle la rueda y rematarle antes que el resto.

Después llegaron el resto de ciclistas de la escapada buena, desperdigados. Botero sorprendía a propios y a extraños con un arreón junto a Aerts para conseguir un diploma olímpico a título revindicativo por su marginación; Valverde esprintaba por un inocuo 12º puesto que le birló un corredor de gran nivel (aunque un tanto oculto) como Chris Anker Sörensen; Bettini se dejaba ir. Y después, el pelotón...

5. Donde se puede disfrutar de uno de los "placeres" que dan los Mundiales a los enfermos del ciclismo: ver a esforzados de la ruta de nacionalidades insólitas que se cuelan entre los primeros de su grupo, con ilusión, ante la desidia del resto de 'europeos', demasiado buenos para esprintar por minuncias. Así, en el grupo que llegó a 2:28 fue tercero (22º de la carrera) un clásico como el namibio Erik Hoffman, que a sus 27 años ha corrido ya varios mundiales merced a las desquiciadas políticas de selecciones nacionales de la UCI; tras correr dos años en el alemán Lamonta, con quien fue líder del Circuito Montañés en 2007, esta temporada está en el Giant Asia, donde está haciendo su particular agosto ante una competencia de nivel menor. Sin embargo, aún no ha estrenado su palmarés...

Más. En ese grupo también llegó Nuno Ribeiro, positivo durante su estancia en el Liberty tras ganar la Volta a Portugal'04 (y llegar en pack con Sergio Paulinho), que ha renunciado a la Grandísima para firmar una actuación decente en Pekín. Junto a Carlos Sastre llegó Sergey Lagutin, uzbeko que pasó joven a profesional con Landbouwkrediet tras ser campeón del mundo sub 23 y que se va haciendo un hueco en el pelotón gracias a unas prestaciones completas, a ser apto para cualquier terreno.

El cuarto por la cola fue un auténtico clásico de los Mundiales y pruebas por selecciones: Rafaâ Chitioui. Se está formando en el Centro de Ciclismo de la UCI de Aigle, tiene ya 22 años y ha llegado su hora para pasar a profesional en un equipo europeo; este año corre en el Doha Team. El último fue un hombre acostumbrado a ser el último en todo aquello que no sea sprint en llano o ligero descenso, el brasileño de Sauni... Scott Luciano Pagliarini, que tuvo la gran honra de acabar sólo, hundido a 44 minutos, la carrera. Pero la acabó.

Favoritos para París - Roubaix

sábado, 12 de abril de 2008

Una lista con los principales nombres… y algunas posibles sorpresas

Fabian Cancellara (CSC) Qué decir del superclase suizo que no se haya dicho ya. En su contra juega el hecho de que quizá llegue algo pasado de forma a la cita francesa; sin embargo, lleva unas semanas en las cuales se le ha visto reservón, guardando chispa para levantar mañana el preciado adoquín por segunda vez en su carrera.

Stuart O’Grady (CSC) Este año no llega con el mismo golpe de pedal que en 2007, cuando proveniente de una fuga que aparentemente no iba a ningún lado, consiguió llegar triunfante al velódromo de Roubaix.

Matti Breschel (CSC) A sus 23 años, el danés parece listo ya para dar un buen rendimiento en Roubaix. Fue 14º el año pasado y llega en un estado de forma que le señala como candidato a brillar mañana.

Juan Antonio Flecha (Rabobank) Después del buen trabajo realizado a favor de Freire en Gante – Wegelvem y, sobre todo, de su tercer lugar en el Tour de Flandes, no cabe duda de que ‘De Pijl’ es uno de los grandes favoritos para el triunfo. Máxime cuando cuenta con experiencia de sobra en el ‘Infierno del Norte’.

Sebastian Langeveld (Rabobank) Un carrerón como el que realizó en Flandes postula a cualquiera como favorito. En su contra está el hecho de que la carrera de mañana será su debut en Roubaix.

Steffan Wesseman (Collstrop) Claramente en el ocaso de su carrera, este año no ha tenido ninguna actuación digna de mención. Sin embargo, el año pasado tampoco atesoraba un bagaje mucho mayor y se plantó tercero en el velódromo de Roubaix…

Leif Hoste (Silence – Lotto) Después de que la mala suerte le persiguiera en Flandes y de no haber cosechado unos resultados excesivamente buenos esta temporada no llegará en el mejor momento moral a la salida de Compiègne; sin embargo, ha demostrado buenas piernas y conoce perfectamente la carrera.

Greg Van Avermaet (Silence – Lotto) El año pasado, con apenas 22 primaveras y en su debut en París – Roubaix, ya fue 29º. Este año, con más experiencia y tras ser octavo en Flandes, parece capacitado para ser una de las grandes sorpresas de la carrera.

Filippo Pozzato (Liquigas) El príncipe es un gran ciclista al cual le falta esas ganas de sufrir que distingue a los ‘clases’ de los ‘superclases’. Por ello, no es París – Roubaix la carrera que mejor se adapte a sus capacidades; pero jamás hay que descartar que un momento de inspiración le catapulte hacia los puestos de honor.

Enrico Franzoi (Liquigas) No llega en un gran momento, pero al mejor corredor de ciclocross de Italia. El año pasado, supeditado a Alessandro Ballan, fue octavo; en esta ocasión tendrá libertad para evolucionar a su libre albedrío y podría llegar muy alto.

Tom Boonen (Quick Step) Otro hombre al cual podemos darle la consideración de superclase. Se comenta, además, que al reanudar su relación con su antigua novia ha sufrido un golpe moral positivo. Trivialidades aparte, no cabe duda de que el rodador de Mol es siempre un favorito para la carrera donde, con apenas 22 años, se dio a conocer siendo tercero en su temporada de neoprofesional. Además, parece llegar en buena forma a la cita.

Stijn Devolver (Quick Step) Después de la exhibición llevada a cabo en el Tour de Flandes no cabe duda de su excelente estado de forma. Ya el año pasado tuvo una beuna actuación (18º), así que no se le puede descartar para nada.

George Hincapie (High Road) Desde su debut en 1994 ha mantenido una relación de amor y odio con el pavés de París – Roubaix. Ante él se presenta una de las últimas oportunidades de consumar por fin su deseado triunfo en el mítico velódromo de Roubaix… sino la última. Llega en un estado de forma muy bueno.

Servais Knaven (High Road) A este excelente gregario siempre se le recordará por su inesperado triunfo en la París – Roubaix de 2001. Posiblemente sea la última vez que participa en esta carrera, por lo cual es de esperar que quiera despedirse de ella con un buen sabor de boca.

Alessandro Ballan (Lampre) Otro de los grandes favoritos. Fue tercero en la edición de 2006, nadie duda de su capacidad como rodador y sobre los adoquines… Además, goza de un estado de forma casi privilegiado y de una punta de velocidad que le hace ser favorito en caso de llegar al sprint; sólo le superaría Boonen.

Fabio Baldato (Lampre) Será la última vez que se enfrente a su segunda carrera favorita (la primera es Flandes). Aunque estará al servicio de Ballan, no sería descartable que se colara en el ‘top ten’.

Nick Nuyens (Cofidis) A pesar de que jamás ha destacado en París – Roubaix, no es ni mucho menos aventurado considerarle como outsider al triunfo. Tiene buenas condiciones de rodador y supera con nota el pavés; le falta suerte y, quizá, equipo para aspirar a la victoria. Sin embargo, llega en buena forma.

Martin Elmiger (AG2R) El suizo ha dado ya el salto de calidad definitivo. A sus treinta años parece además poseer buenas piernas, lo cual le habilita para llegar al ‘top ten’.

Arnaud Coyot (Caisse d’Epargné) Según me explicó a principios de temporada, “espero obtener una plaza entre los diez primeros en Roubaix. Ganar es muy difícil, pero creo que estar entre los diez primeros es factible”. Arnaud es un buen rodador, con experiencia en el Infierno del Norte y que, además, llega en un estado de forma bastante decente. Podría ser la gran sorpresa de la carrera francesa.

Nico Eeckhout (Topsport Vlaanderen) ‘Rambo’ es un outsider para cualquier clásica. Y, a pesar de no haber destacado nunca en Roubaix, no se le puede descartar…

Thor Hushvod (Credit Agricole) Es, tras Cancellara y Boonen, el corredor más potente de todo el panorama ciclista actual. Aunque parece haber olvidado en los últimos tiempos su faceta de clasicómano (no en vano fue 9º en Roubaix’05), tampoco se le puede eliminar completamente de las quinielas.

Magnus Backstedt (Slipstream) El ganador sorpresa de la París – Roubaix de 2004 parece estar reencontrándose en el novedoso Slipstream. Aunque siguen quedando lejos sus mejores tiempos, mañana podría revindicarse en su vuelta al alto nivel.

Martijn Maaskant (Slipstream) Posiblemente sea el nombre más desconocido de todo este artículo; sin embargo, puede ser la gran revelación de mañana. Formado en Van Vliet, maduró en el filial de Rabobank y ahora comienza a dar frutos Slipstream. Posee excelentes condiciones de rodador y no se desenvuelve nada mal en adoquinado como demostró el domingo pasado en Flandes.

Los tres mejores clasicómanos de la temporada

lunes, 31 de marzo de 2008

El dominio de la temporada de clásicas recae en estos tres hombres, tres ciclistas con más denominadores comunes de lo que parece

El comienzo arrollador de André Greipel, con cuatro etapas y la general del Tour Down Under. La inusitada combatividad de Cadel Evans en el que puede ser el mejor año de su carrera, con etapas en Andalucía y París – Niza, además de la victoria en la general de la Semana Coppi-Bartali. Los buenos triunfos del ilustre Davide Rebellin, con la general de París – Niza y el Tour de Haut Var. Todos quedan sin duda alguna pequeños ante la enorme temporada realizada por estos tres corredores: Fabian Cancellara, Philippe Gilbert y Sylvain Chavanel. Los grandes nombres de lo que llevamos de año.


La temporada de Fabian Cancellara asombra a propios y extraños. Se conocía su clase, su fuerza, sus condiciones… Pero este año, además, ha surgido en él un hambre de victoria casi impropia para un ciclista que lleva más de un lustro en la auténtica élite mundial. Su año comenzó con la victoria en el prólogo de la Vuelta a California; siguió con dos semanas de ensueño donde se anotó Monte Paschi Eroica, etapa y general de Tirreno – Adriático y, como joya de la corona, su enorme triunfo en Milán – San Remo. Cuenta con 27 años y un margen de progresión evidente, que puede llevarle a la categoría de leyenda en un futuro. Contrarreloj, pavés o mero llano; salvo la alta montaña, nada se resiste al suizo.

El belga Philippe Gilbert marca sus diferencias también en cualquier terreno. Cierta carencia en contrarreloj y falta de recuperación en las carreras por etapas son sus únicos defectos. Y es que con 25 años (26 en Julio) tiene también margen de mejora para convertirse en un corredor muy importante desde el punto de vista de la historia del ciclismo. Esta temporada reúne un impresionante palmarés: dos trofeos y la general oficiosa de la Challenge de Mallorca, dos victorias casi apoteósicas en Het Volk y Le Samyn. En el monumento de Milán – San Remo alcanzó la tercera posición; ayer, en Flecha Brabançona, fue segundo. Clase, combatividad y potencia son sus virtudes; y, lo más importante, las refleja en cada una de sus actuaciones.

Sylvain Chavanel y Phillipe GilbertPor su parte, Sylvain Chavanel es el primer francés que adquiere la categoría de estrella mundial este siglo. Es el más maduro de los tres, con 29 años; también el más maltratado por una prensa elogiosa que le exigía ser el maillot amarillo del Tour. Sin tener en cuenta que, realmente, sus características establecen que las grandes vueltas no son su terreno. Posee cierta impericia para carreras de más de doscientos kilómetros, lo cual también se evidencia en una capacidad de recuperación entre esfuerzos muy baja. Eso le inhabilita para estar entre los mejores en una gran vuelta. Compensan sobradamente este defecto su genialidad: combativo hasta el extremo, se deja ver en cada carrera y en cualquier terreno. Es capaz de brillar en finales en alto y en contrarrlojes; en carreras de pavé y en perfiles rompiernas. Este año ha acumulado una gran cantidad de puestos de mérito, con victorias de etapa en el Tour del Mediterráneo y París – Niza; además de sus dos bellos triunfos de esta semana en clásicas belgas de prestigio como son A Través de Flandes o Flecha Brabançona. Podría aspirar a ser el ciclista total si no fuera por la citada falta de fondo.

Ahora, estos tres corredores se postulan como los tres grandes favoritos a la victoria en el Tour de Flandes, como lo han sido siempre a lo largo de esta temporada de clásicas que ahora llega a su punto álgido. Deberán luchar entre ellos, además de contra sus limitaciones. Pero no cabe duda de que, mientras pelean, darán un tremendo espectáculo.

Fotos: Diario Sport y PezCyclingnews

Repaso a los favoritos de Milán - San Remo (II)

viernes, 21 de marzo de 2008

II - Los outsiders

Este año, la inclusión de la Pomepeiana les da mayor margen. Amplía sus opciones de victoria. Los clásicos Cipressa y Poggio, donde tan importante es la subida como la bajada, constituyen junto al citado Pompeiana el momento en que se jugarán sus bazas, atacando desde lejos; su gran momento, en definitiva. Son aquellos cuyas cualidades están fuera de toda duda, cuya condición física les coloca un punto por encima del resto de ciclistas no-sprinters. Son aquellos que sueñan con imponerse en San Remo, en solitario y por delante del pelotón.



Fabian Cancellara [CSC]

A un nivel diferente, es el próximo Lance Armstrong. El hombre de los siete Tours avasallaba a sus rivales en julio y, como mucho, junio; no sabía [ni quería saber] hacer otra cosa que ganar en los Campos Elíseos. Cancellara, el suizo de CSC que en su día formara parte del memorable GS III de Mapei, es capaz de avasallar a sus rivales en cualquier terreno que no sea alta montaña. Sus cualidades para el llano, el pavé, la lucha en solitario, el plato grande… estaban de sobra acreditadas. Ahora, se unen a la facilidad insultante que ha demostrado para subir muros y colinas de cierta entidad, aunque sea menester para ello sufrir sobre la bicicleta de manera impropia para un ciclista de su clase.
Cuatro victorias jalonan su palmarés este año: prólogo de la Vuelta a California, la novedosa Monte Paschi Eroica, contrarreloj y general de Tirreno – Adriático. Esto constituye una carta de presentación temible para un ciclista capaz de hacer saltar la banca atacando al bravo pelotón en el último kilómetro, como ya hiciera en el Tour 2007 (concretamente, en Compiegne). Así, la reedición de una victoria como la de Tchmil en 1999, con un tremendo demarraje a 500 metros de meta, parece al alcance de su mano.

Alessandro Ballan [Lampre]

Se ha dejado ver con más corazón que cabeza en este principio de temporada, con ataques de pura potencia que dejaban boquiabiertos a sus rivales; estos se limitaban a reorganizarse para cazarle en el llano. Ante él, no había opción a contestar en solitario.
Como puesto de mérito para un ciclista de clase mundial como él solo destaca el segundo lugar de la Monte Paschi Eroica que se adjudicó Cancellara. Sus opciones pasan por el ataque lejano… o incluso el sprint, disciplina donde ha demostrado de sobra desenvolverse perfectamente.

Davide Rebellin [Gerolsteiner]

El veterano clasicómano italiano parece encontrarse ante una de sus últimas oportunidades de triunfar en una carrera que históricamente se le ha resistido; cuarto en 1995 es su mejor resultado. El momento de forma parece propicio, tras adjudicarse el Tour de Haut Var y París – Niza este último mes; el recorrido, con más dureza acumulada, también.

Filippo Pozzato [Liquigas]

Al ‘Príncipe’, con 27 años, le ha llegado la hora de ser Rey. Una reedición de su triunfo en 2006, sorprendiendo a propios y extraños, sería una buena manera de encaramarse al trono. Cuenta con la misma baza de Ballan: poderío suficiente para jugársela al sprint o a la escapada. El Giro de Grosseto y una esperanzadora actuación en Tirreno – Adriático le postulan como un buen candidato a la victoria.

Paolo Bettini [Quick Step]

No inspira la sensación de poder, de respeto, de hace bien poco. Ha demostrado ser humano tras acabar el último la Monte Paschi Eroica, tan solo por la ambición de terminarla; además, su momento de forma parece un tanto precario. Solamente su actitud y su clase innata (que no es poco) le avalan como aspirante al triunfo.

Danilo Di Luca [LPR]

Su exilio en LPR, perjudicado por ese absurdo llamado Pro Tour, hace que Danilo se plantee esta Milán – San Remo con un aire diferente. Sin la presión que implica ser el líder de un gran equipo, podrá llevar a cabo tácticas más “descabelladas”, como el ataque lejano; o esperar a que la carrera se lance para jugársela con más lógica en el desenlace final del Poggio. Los resultados obtenidos no representan su estado de forma, que tiene poco o nada que envidiar al de muchos otros favoritos.

Philippe Gilbert [Française des Jeux]

El belga parece haber perdido ese punto extra, casi mágico, que acompaña al ciclista que además de en forma se encuentra en estado de gracia. Tras sus triunfos en la Challenge de Mallorca, Samyn y Het Volk, un discreto papel en París – Niza hace que sus opciones de victoria en Milán – San Remo bajen enteros.

La segunda fila de outsiders la componen escaladores y clasicómanos cuyo momento de forma no es el ideal; casos como el de Riccardo Ricco’ (Saunier Duval), cuya presencia es dudosa por el momento; o Rinaldo Nocentini (AG2R), cuyo rendimiento en París – Niza fue menor de lo que indica su segundo puesto. También aparecen algunos corredores a los que quizá les falte un punto de nivel para plantear una alternativa real al triunfo, como Sylvain Chavanel (Cofidis), líder un día en París Niza; Joaquín Rodríguez (Caisse d’Épargne), vencedor de etapa en Tirreno – Adriático; o Carlos Barredo (Quick Step), que hizo lo propio en París – Niza.

Fotos: BBC / Cyclignews