Luis León revindica a los equipos españoles

sábado 11 de julio de 2009

Arueda.com

Al principio del Tour nos preguntábamos cuál iba a ser el papel de los equipos españoles. ¿Comparsas? Hoy nos han respondido Caisse d'Épargne y Euskaltel metiendo a tres de sus hombres entre los cinco primeros en una de las etapas más duras y espectaculares del Tour de Francia. El ciclismo español ha brillado con luz propia a pesar de la triste retirada de Óscar Pereiro y no ha sido con Sastre y Contador, sino con un Luis León Sánchez ganador en estado de gracia y un pundonoroso Astarloza.

Sin embargo, no todo ha sido hoy lucha por la etapa. Contra todo pronóstico, la batalla por la clasificación general se ha librado hoy también, en un perfil no demasiado propicio para ello. Hay muchos corredores con aspiraciones y ganas de revindicarse; unos porque ven que se acaban sus mejores años, como Evans, y otros porque están deseando que esos años maravillosos lleguen cuando antes y ponen ambiciosamente las tinajas antes que los olivos, como Andy Schleck. Eso, claro está, favorece el movimiento.

Los favoritos atacaron desde el inicio

Precisamente estos dos hombres han sido los dos grandes protagonistas del inicio de la etapa. Se subía el Port d'Envalira de salida, un coloso andorrano cuyas pronunciadas pendientes se suavizan con un asfalto excelente. Ahí se planteó una gran batalla, superlativa, con ataques y contraataques de muy diverso género en los cuales se mostró muy activo el equipo Euskaltel con elementos como Txurruka, Verdugo ó el ayer escapado Egoi Martínez.

La cosa tomó otra cariz cuando, transcurridos diez kilómetros de subida, el grupo de fugados empezó a engordar peligrosamente ante la incapacidad del AG2R del líder Nocentini para controlar la carrera. Casi cuarenta ciclistas por delante y, filtrados entre ellos, tres de los favoritos al podio e incluso a la victoria final: Andreas Klöden (Astaná), Andy Schleck (Saxo Bank) y Cadel Evans (Silence). La presencia de estos dos últimos puso nervioso al Astaná de Armstrong y Contador, que a pesar de haber filtrado al citado Klöden tomó el mando y acabó formando una escabechina en el pelotón para neutralizar a gran parte de los fugados...

La cabalgada de Cadel Evans

… Pero no a todos. El aussie Cadel Evans quedó por delante, acompañado de Egoi Martínez, Christophe Kern (Cofidis), David Zabriskie (Garmin), el compañero del líder Vladimir Efimkin y un Sandy Casar (Française des Jeux) que se mantuvo con unos metros de ventaja respecto del grupo durante la ascensión para asegurarse los puntos para la clasificación de la montaña. Estos fugados coronaron Envalira con alrededor de un minuto respecto del gran grupo tirado por Astaná y, durante el descenso, recibieron a otros cuatro integrantes: el hasta ayer maillot amarillo Fabian Cancellara (Saxo Bank), Thor Hushovd (Cervélo), Juan Antonio Flecha (Rabobank) y George Hincapie (Columbia).

Este nuevo grupo de diez hombres sí era muy peligroso, y Astaná lo comprendió de inmediato. Puso una marcha más e, instantes después de acabar la bajada, consiguió neutralizar a Egoi, Kern, Zabriskie y, sobre todo, Evans, que se dejaba ir en vista de que su presencia resultaba incómoda para los grandes favoritos y su batalla, sin más ayudas, estaba perdida de antemano.

La fuga ganadora se fraguó antes de Porte

Así las cosas, quedaba en cabeza de carrera un grupo de seis buenísimos ciclistas, poderosos rodadores capaces de hacer camino en el llano... pero algo limitados en la montaña. Para solventar esto último, desde atrás llegaron cuatro nuevos elementos para la fuga: Luis León Sánchez (Caisse d'Épargne), Mikel Astarloza (Euskaltel), Sebastian Rosseler (Quick Step) y Mikkhail Ignatiev (Katusha). Este último, muy nervioso, fue incluso un problema para el grupo de escapados: demarraba constantemente, rompiendo el ritmo, si bien hay que decir en su favor que era el primero a la hora de dar relevos duros.

Cuando se enfrentó a las rampas del Col de Porte, el grupo de diez se empezó a desmembrar. La respetable pendiente, los cambios de ritmo forzados por Ignatiev, los tirones buscando la selección de Luis León; todo en conjunto resultó en una situación demasiado dura para Hincapie y Cancellara, que cedieron a las primeras de cambio. Algo parecido sucedió en el siguiente puerto, el difícil Agnés, donde ya sólo quedaron Luis León, Astarloza y Efimkin en cabeza, con Sandy Casar coronando a unos pocos segundos que limaría en el descenso para reintegrarse al grupo.

Andy Schleck, batallador en el grupo

En el pelotón, mientras tanto, el paso lo marcaba AG2R. Cómodos, los hombres de Vincent Lavenu se metieron en el papel de gregarios para un Rinaldo Nocentini cuyo liderato se antoja efímero y rentable para el conjunto de la marca de seguros. Hasta alrededor de cuatro minutos de ventaja dejaron a la cabeza de carrera, mientras notaban como el pelotón se iba haciendo más y más grande hasta llegar casi al centenar de unidades. Parecía que la carrera ya había acabado para los favoritos, que habría que esperar hasta el paso de mañana por el Tourmalet para ver de nuevo a los grandes pelear por la general...

Pero no. Saxo Bank planteó de nuevo batalla. Arrebató la cabeza del grupo a AG2R e impuso un ritmo altísimo con Arvesen y Sörensen entre otros, para terminar con un ataque del campeón de Luxemburgo Andy Schleck. Ataque estéril. Rápidamente saltaron a su rueda cuatro Astaná para certificar el dominio incontestable que el equipo de Bruyneel ejerce sobre la carrera. Tras ellos, el resto de favoritos con mayor o menor dificultad. Sólo había sufrido de verdad con este ataque el líder Nocentini, que guiado por Goubert intentaba regular para volver con los mejores antes de acabar el puerto. Lo consiguió, toda vez que los de Riis cejaron en su intento de dinamitar la carrera. Quizá mañana, piensan, sea otro día.

La resolución de la etapa, vibrante

A las puertas de Saint-Girons llegó el grupo de cuatro escapados con una ventaja oscilante entre los dos minutos y el minuto y medio. Era lo de menos: ya sólo interesaba el triunfo. Ninguno de los cuatro tiene un interés real por la general. Sin embargo, lejos de especular, el grupo prosiguió su marcha hacia meta a un ritmo elevado. Rompió las hostilidades Mikel Astarloza con un ataque tartamudo que claudicó pronto y fue respondido por Vladimir Efimkin, más fresco que sus compañeros de escapada al estar exento de pasar a los relevos por estar su equipo tirando por detrás.

El ataque de Efimkin, a tres kilómetros de meta, estuvo cerca de ser el decisivo. El ruso mantuvo el paso y desafió a Casar, Luis León y Astarloza a atraparlo. Si podían. Parecía que no, Luis León incluso hacía gestos con la cabeza: “no, no, no”. Era demasiado, parecía demasiado. Efimkin iba raudo, tenía tres segundos de ventaja que parecían insalvables para los otros tres; hacía falta un tirón de verdad que los enjugaran. Lo tuvo que dar Luis León, que quizá sacrificaba con él sus últimas fuerzas. Parecía que sí.

A 300 metros de la meta, Luis León rebasaba a Efimkin con Casar a rueda y Astarloza algo más retrasado. El francés se apresuró a remacharle entonces, no cayó en que cometía un error al dar por muerto a Luisle, que cogió su rebufo y esperó cincuenta metros, lo justo, para lanzar el sprint y birlarle el triunfo de etapa, que a la postre pasó a ser el segundo del murciano en un Tour de Francia. Astarloza llegó tercero. El grupo entró en meta a 1'54”, encabezado por un Rojas que ganó el sprint y alzó los brazos para señalar al marcador electrónico que reflejaba la victoria de su compañero de equipo y paisano. La primera victoria de un español en este Tour, la primera de los equipos españoles que hoy han dejado bien a las claras que, aunque sin candidatos al maillot amarillo, no han venido a la gran ronda francesa a ser comparsas.

El nuevo La Vie Claire avasalla en la CRE

martes 7 de julio de 2009

7 de Julio, Arueda.com

Había dudas en torno a cuál sería la actuación del equipo kazajo en esta contrarreloj por equipos. Había dudas, en especial, en torno a cuál sería el feeling entre sus hombres después de la sorprendente etapa de ayer, donde Armstrong se filtró en un corte junto a Zubeldia y Popovych y consiguió una renta de cuarenta segundos más valiosa en el plano moral que en el deportivo. Valiosa, especialmente, con respecto de un Contador que se perfilaba víctima real del movimiento realizado desde el coche del director Johan Bruyneel, que por otro lado fue impecable tácticamente.

En la prueba de hoy, sin embargo, todo ha sido diferente. Los nueve hombres de Astaná han dado lo máximo de sí mismos, desmintiendo cualquier mal ambiente en el equipo. Grégory Rast y Dimitri Murayev se cortaron antes de la mitad de la carrera, sus compañeros son de un nivel mucho más alto que ellos, meros gregarios. El resto rodaron a una velocidad endiablada: Paulinho, Zubeldia, Popovoych, Leipheimer, Klöden. Contador. Y, sobre todos, Armstrong. El americano dio toda una exhibición. Sólo le faltó la guinda del maillot amarillo, que mantuvo por centésimas el poderoso suizo Fabian Cancellara.


Una CRE nunca vista en el Tour

El recorrido de la contrarreloj por equipos se las trajo. El propio Lance Armstrong lo avisó en su Twitter hace una semana: “olvidad todos vuestros pronósticos, esta CRE es totalmente diferente”. No pudo acertar más. Lejos de ser un trazado típico, con anchas carreteras llanas donde las mejores escuadras pudieran desplegar toda su potencia, la ruta estuvo sembrada de encerronas, repechos ratoneros, calzadas estrechas y, sobre todo, curvas peligrosas. Una en especial, a los pocos metros de salir, causó varios estragos: en ella se fueron al suelo Bingen Fernández (Cofidis), Allesandro Ballan (Lampre) y Denis Menchov (Rabobank), que perdió en meta otros 2'20” que le sitúan en la general con cuatro minutos de desventaja casi insalvables si hablamos de pelear por el amarillo.

Los primeros en salir fueron Caisse d'Épargne y Katusha, buenas escuadras con grandes rodadores que marcaron referencias muy válidas; no en vano, fueron séptimo y sexto al final. Tardaron mucho en batir sus tiempos; los pupilos de Eusebio Unzué en particular realizaron una CRE de más a menos que les valió ser los mejores en el primer punto intermedio de la prueba al final de la jornada.

Algunos favoritos, decepcionantes

Liquigas fue la primera en batir a Caisse y Katusha. Antes, todas las actuaciones habían sido decepcionantes: la ya comentada de Rabobank o la del Silence – Lotto de Evans, donde el australiano estuvo demasiado solo y nervioso perdiendo 2'36”, fueron paradigmáticas. La excepción a la regla de la decepción fue el Cervélo de Carlos Sastre, que perdió unos dignísimos 1'38” para acabar octavo en la CRE.

Después de que los italianos de Liquigas se pusieran los primeros (acabarían cuartos a 58”) llegó Euskaltel, otra sorpresa agradable. Cimentados en el voluntarioso Mikel Astarloza, los vascos marcaron un meritorio tiempo que les sirvió para acabar décimos a 2'10”. Tras ellos llegó un Garmin desatado que, con una táctica rudimentaria de ir a tope desde el principio, acusaron quedarse con los cinco hombres mínimos para la toma de tiempos del equipo demasiado pronto; aún así, batieron a Liquigas. Luego, sin embargo, se vieron derrotados por 18” ante el potentísimo Astaná y, tal vez, comprendieron que fue demasiado prematuro dejar atrás a Danny Pate sin haber recorrido ni siquiera diez kilómetros.

Todos los equipos contra el nuevo La Vie Claire

Quedaban tres, los tres máximos favoritos. Columbia acusó su portentosa etapa de ayer, donde cortaron al pelotón a voluntad, y cedió casi un minuto. Astaná marcó distancias de una manera excepcional. Saxo Bank, por su parte, echó mano de Cancellara. Se podría decir, sin exagerar, que la 'locomotora de Berna' hizo casi un tercio de la CRE encabezando a su equipo; gracias a ello mantuvo el maillot amarillo por escasas centésimas. También fue trabajo colectivo, sacrificio en favor de los hermanos Schleck y de él mismo.

Todo es poco para contrarrestar al mayor arsenal de talento ciclista desde los tiempos de La Vie Claire, aquel equipo que reuniera en su plantilla a Hinault, Lemond, Hampsten, Bauer, Rutimann y Barnard. Se podría decir, sin exagerar, que no le tiene nada que envidiar este Astaná de Armstrong, Contador, Klöden, Leipheimer, Popovych y Zubeldia. En 1985 y 1986, aquel legendario equipo firmó sendos dobletes en la general final del Tour. ¿Llegará este Astaná tan lejos, o se dividirá por el camino por la lucha de egos?

¿Serán los equipos españoles comparsas en el Tour?

viernes 3 de julio de 2009

3 de Julio, Arueda.com

El teatro del Tour 2009 está a punto de estrenarse. Mañana se abrirá el telón en Mónaco, durante estos días hemos hablado del escenario donde tendrá lugar esta obra cuyo guión desconocemos y de los que parecen llamados a actuar en papeles protagonistas. Para el final dejamos a los equipos patrios, a las dos escuadras Pro Tour registradas en España que tomarán la salida en el Tour de Francia. A dos equipos a priori más débiles de lo que deberían...

Tanto Euskaltel como Caisse d'Épargne acuden a Francia con dos bloques algo desangelados. El motivo no es falta de calidad deportiva en ellos, ya que haberla hayla. Son más bien las ausencias de sus respectivos líderes, Samuel Sánchez y Alejandro Valverde, las que quitan ese broche de oro que es necesario en cualquier formación para que sea tenida en cuenta. Son ausencias distintas, la primera por motivos deportivos y la segunda por extradeportivos; su efecto, sin embargo, es muy parecido. Sin ellos, posiblemente, sus equipos se vean obligados a renunciar a los papeles protagonistas y convertirse en meros actores de reparto o, peor aún, figurantes.


Euskaltel, a por etapas y un top 10

Euskaltel – Euskadi presenta en Mónaco un 'nueve' relativamente joven en el cual sólo dos de sus componentes llegan a la treintena. Un 'nueve' que sin embargo no es inexperto, ya que sólo Alan Pérez no ha debutado aún en la gran ronda francesa. En principio, los objetivos parecen claramente marcados por el director Igor González de Galdeano: conseguir una victoria de etapa mediante fugas y meter a Mikel Astarloza entre los diez primeros.

Esto último no es, ni mucho menos, una opción remota ni peregrina. El corredor de Pasajes ya entró en posición de privilegio en 2007, concretamente en un meritorio noveno lugar. Astarloza es uno de esos deportistas entrañables que suple la calidad con coraje y llega más lejos de lo que sus condiciones, a priori, le augurarían. Junto a él estará mirando de reojo a la general el joven Igor Antón, escalador casi igual de corajudo de Astarloza cuya falta de potencia es en ocasiones un hándicap demasiado pesado. Posiblemente se centre únicamente en buscar triunfos de etapa en los finales en alto.

Aunque, si hablamos de victorias de etapa, la opción número uno de Euskaltel es el prometedorcísimo sprinter Koldo Fernández de Larrea. Koldo llega algo justo a la salida del Tour, después de pasar casi toda la temporada en busca de un pico de forma que le permita ampliar su palmarés del año, reducido a una victoria de etapa en la Vuelta al Algarve. Sin embargo, cuenta con un factor a su favor: pasa mejor la montaña que el resto de los sprinters, incluso recupera mejor los esfuerzos, y por ello la segunda semana puede ser terreno abonado para su lucimiento.

Entre el resto de componentes del equipo, resaltan dos ciclistas que ya saben lo que es destacar en el Tour de Francia: Egoi Martínez, segundo en la etapa de Prato Nevoso'08, y Amets Txurruka, ganador del premio a la combatividad en 2007. Completan la formación vasca los completos Gorka Verdugo y Juanjo Oroz y dos batalladores genuinos como Alan Pérez y Rubén Pérez.


Caisse d'Épargne, a sobrevivir sin Valverde

Hasta el último momento estuvo Eusebio Unzué esperando para contar con Alejandro Valverde para este Tour de Francia. En todo ese tiempo, poco a poco, gota a gota, se fue consumando lo que era un secreto a voces desde que Ettore Torri puso al murciano en su punto de mira: la incursión por territorio italiano de este Tour'09 iba a costar cara al equipo bancario. Valverde, finalmente, no podrá estar presente en el Tour. No ha dado tiempo a que el TAS revoque ó anule la sanción infligida por el CONI.

Unzué intentará sobreponerse a esta circunstancia con un equipo multicéfalo, sin ningún líder teórico y varios hombres con opciones de hacer un puesto entre los diez primeros. Empezando por Óscar Pereiro, que ostenta un Tour (el de 2006) en su palmarés. Un Tour que suena ya lejano, no sólo en el tiempo sino también en las sensaciones: el gallego ya no es el de hace tres años. Su espíritu combativo se ha ido diluyendo a la par que su rendimiento, cada vez más bajo. No es el mismo subiendo, no es el mismo rodando, y en los descensos (su antigua especialidad) seguramente acusará su terrible caída bajando el Col d'Agnello. Sin embargo, nunca podemos descartar que su capacidad de mentalización le catapulte de nuevo al primer nivel.

Por otra parte, Caisse d'Épargne lleva en su 'nueve' un ciclista para el cual la ausencia de Valverde puede ser una de las mayores oportunidades de su vida: el también murciano Luis León Sánchez. Luis León lució el año pasado en esta misma carrera con su victoria en Aurillac, si bien acabó en las catacumbas de la general (59º) al estar centrado en ayudar a Valverde. Esta temporada, por contra, el muleño parece acudir con otros objetivos, reforzado por su excelente victoria en París – Niza: quiere ver hasta dónde puede llegar en la general. No es descabellado pensar en un top10.

La segunda fila del equipo de Unzué está formada por una terna de gregarios de calidad que, con libre albedrío, pueden hacerse con alguna que otra etapa: Luis Pasamontes, Iván Gutiérrez y David Arroyo. Este último, incluso, quizá se plantee buscar un puesto de honor en la general. Tras ellos, otra terna; ésta, de jóvenes de relumbrón.

El primero, José Joaquín Rojas, es un sprinter al cual le falta un salto de calidad que podría encontrar variando el momento en que arranca las volatas. El segundo, el portugués Rui Costa, se ha colado en el 'nueve' de improviso y buscará terminar su primera gran ronda con éxito. El tercero, el colombiano Rigoberto Urán, es una de las promesas más firmes del panorama ciclista actual, sin techo en su progresión y que en este Tour podría empezar a apuntar cosas de cara al futuro. Completa el equipoel francés Arnaud Coyot, un magnífico rodador.